
Dejen de permitir que el frío arruine sus ganancias en el exterior.
Es un ciclo frustrante: tienen un espacio exterior maravilloso, pero en cuanto baja la temperatura, las mesas se quedan vacías. La mayoría de las personas intentan luchar contra el frío con calefactores de aire forzado, pero, seamos honestos: tratar de calentar el exterior es como intentar llenar un colador con agua. El viento simplemente se lleva el calor.
Aquí es donde entran en juego las lámparas de infrarrojos de onda corta. En lugar de intentar calentar el aire, estas lámparas emiten calor directamente hacia sus clientes. Es como estar sentado bajo los rayos del sol en un día otoñal. Incluso si hace mucho frío o hay viento, sus clientes sentirán ese calor en cuanto se sienten.
Esto es importante para sus ingresos. Cuando la gente se siente cómoda, se queda más tiempo. Pueden pedir otra copa de vino o un postre que originalmente no tenían intención de pedir. Básicamente, está convirtiendo esos espacios “inútiles” en espacios que generan dinero. Ya no perderá clientes durante las noches de viernes por culpa del frío.
Pero no basta con colocar estas lámparas en la pared y esperar lo mejor. La configuración es clave. Si las coloca demasiado alto, el calor desaparece antes de llegar a las mesas. ¿Demasiado bajo? Sus clientes sufrirán de calor en la cabeza mientras sus pies siguen helados. Siempre recomiendo utilizar una distribución adecuada de las lámparas. De esta manera, se eliminan esos puntos fríos donde una persona suda mientras otra tiembla de frío.
También hay que tener en cuenta el aspecto eléctrico: estas unidades consumen mucha energía. Asegúrese de que estén conectadas a un circuito dedicado. Nada peor que que los interruptores se apaguen justo en medio de un momento de gran afluencia de clientes.
La realidad
Estos sistemas requieren poco mantenimiento, pero no son mágicos. Los tubos de cuarzo pueden romperse si reciben un golpe o si hay picos de voltaje. Por eso, habrá que reemplazarlos de vez en cuando.
Recuerde también que el infrarrojo es dirigido; es como un haz de luz, no como una nube de calor. Si un cliente se mueve dos metros hacia la izquierda, inmediatamente sentirá el frío. Debe planificar bien las zonas de calefacción para que coincidan exactamente con donde están las sillas y mesas.
Si lo hace bien, prácticamente podrá extender su temporada alta por unos meses.