
¿Por qué los emisores de infrarrojos Ruby son una herramienta secreta para la cocción por convección?
Seamos honestos: el aire es un conductor de calor bastante malo. Si dependemos únicamente de un horno de convección, en realidad estamos simplemente soplando aire caliente alrededor de los alimentos. Funciona, claro, pero lograr ese equilibrio perfecto —que los alimentos queden crujientes por fuera y tiernos por dentro— puede ser complicado.
Por eso utilizamos los emisores de infrarrojos Ruby. No se trata de elementos calefactores comunes. Utilizamos una estructura de cuarzo dopado con rubíes, lo cual permite que el calor se emita de manera diferente.
Llevar el calor donde realmente importa
La mayoría de las lámparas calefactoras utilizan infrarrojos de onda larga. El problema es que ese calor solo llega a la superficie de los alimentos y se detiene allí. Es como intentar calentar una casa pintando sus paredes exteriores de rojo.
Los emisores Ruby son diferentes. Funcionan en bandas de onda corta y media, lo que significa que el calor penetra profundamente en los alimentos. A esto lo llamamos calefacción volumétrica. Mientras las rejillas de convección se encargan de dorar la superficie de los alimentos y controlar la humedad, la radiación actúa desde adentro hacia afuera.
Es una forma mucho más eficiente de cocinar.
Aumentar la densidad de calor
Construimos estos emisores con una alta relación entre potencia y longitud. Al concentrar toda esa potencia en un tubo de cuarzo de rubíes, obtenemos una fuente intensa de radiación.
Lo mejor es que no necesitas esperar a que toda la cavidad del horno se caliente antes de empezar a cocinar. La temperatura aumenta rápidamente.
Pero hay un detalle importante: el cuarzo es sensible. Si enciendes y apagas estos emisores de forma brusca, el choque térmico puede causar grietas en el tubo. Para evitar esto, recomendamos usar un controlador PID. Este dispositivo suaviza las curvas de potencia, evitando así daños al tubo.
Algunos consejos para su uso
La buena noticia es que estos emisores pueden reemplazar fácilmente a los tubos de infrarrojos estándar. También hemos reforzado los conectores para que no se dañen cuando aumenta la corriente.
Un último consejo: mantén tus reflectores limpios. Utiliza aluminio y asegúrate de que estén brillantes. Si se oxidan y pierden su brillo, perderás aproximadamente el 20% de la densidad de calor. Esto obligará a los emisores a trabajar más duro y a alcanzar temperaturas más altas, lo que significará que se quemarán antes de tiempo.
Manténlos limpios y durarán más tiempo.